miércoles, 30 de enero de 2008

Somos ineficientes para reutilizar aguas residuales: experto

La tomamos, la utilizamos y desechamos

cimacnoticias
De la redacción

México DF, 29 ene 08 (CIMAC).- Una
de las principales causas de la crisis del agua está estrechamente
relacionada con el crecimiento de la población y el desarrollo
industrial, por lo que hoy en día la demanda de agua es mayor, sobre
todo porque hemos sido muy ineficientes en la forma de gestionar el
recurso: lo tomamos, lo utilizamos y lo desechamos, aseguró el doctor
Alberto Seguí Amórtegui, especialista en sistemas de regeneración y
reutilización de aguas residuales.



En una entrevista publicada en el número 27 del
boletín Humanidades y Ciencias Sociales, de la Coordinación de
Humanidades de la UNAM, Seguí afirmó que como el agua es un recurso que
necesita el ser humano para vivir, siempre ha buscado la cercanía con
una fuente de abastecimiento, pero cuando se agota, empieza a
conseguirlo de otros sitios.



Con respecto al desarrollo industrial, tan
relacionado con la crisis del agua, “tenemos un marco normativo muy
bueno pero poco aplicado; aunque somos un país puntero en generar leyes
que nos permitan exigir calidades, no se vigila como es debido y gran
parte de estas normas no se cumplen”.



El investigador del Grupo de Ingeniería
Agro-Ambiental asegura que la política de “el que contamina paga”, está
bien pero hay que aplicarla en todos los sentidos. El objetivo es
provocar que la o el usuario realice un tratamiento de aguas
residuales, sin embargo, como es más barato pagar el derecho a verter
residuos, prefiere esto último a gastar en una planta de tratamiento.



La solución que propone este especialista en
sistemas de regeneración y reutilización de aguas residuales es
considerar el manejo adecuado del líquido. “El agua es un recurso
finito pero renovable. En el planeta existe una determinada cantidad de
agua, pero podemos generarla y reutilizarla”.



Para ello, se tiene que cambiar la percepción de la
sociedad. “Las personas siguen considerando que el agua de un río
--aunque esté contaminado-- es más confiable que la de una planta de
tratamiento”.



Lo que se necesita es concientizar a la población
en el sentido de que el agua vigilada por medio de un tratamiento es
más segura que la no controlada, como en el caso de los arroyos,
agrega



Los países que han superado este prejuicio,
alrededor del mundo, son los que se enfrentan a la escasez de agua y se
han vuelto vanguardistas en la reutilización del recurso, y cuando ésta
no existe es porque el recurso sobra. Por ejemplo, en las islas
recurren al tratamiento del agua porque no son capaces de almacenarla y
toda la que llueve se escurre y se va al mar.



La tecnología está disponible para el ser humano,
aseguró Seguí, existen casos documentados científicamente como en
Windhoek, capital de Namibia, donde un tercio de aguas residuales de
este país se inyecta a la red de agua potable desde los años sesenta y
al día de hoy, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud,
(OMS), no se ha dado ningún caso epidemiológico que demuestre
contaminación, o un problema de salud pública.



La ventaja que se podría tener con este proceso es
el manejo sustentable del recurso, expuso. “Uno de los grandes
problemas que existe en el país es que siempre que se habla de agua se
enfocan más en la cantidad que en la calidad. Si gran parte del agua
almacenada está contaminada, lo que tenemos es un verdadero espejismo
de disponibilidad. La regeneración y reutilización de aguas residuales
permitirán ir acorde con el concepto de desarrollo sostenible y generar
grandes beneficios sociales y económicos en cualquier población”.



DOS MUNDOS, MISMA AGUA



Hoy en día, existen dos mundos en el rehúso del
agua en el planeta, explicó Luis Alberto Seguí: uno donde se analiza,
estudia y cuida que no haya compuestos que puedan afectar la salud
pública, para garantizar la calidad del producto. La otra parte del
planeta, a la que pertenece México, necesita reutilizar el agua porque
no hay más.



Nuestro país ocupaba el primer lugar del mundo en
usar aguas residuales para riego, aproximadamente 300 mil hectáreas del
país se riegan con este sistema, y hasta hace poco China nos superó al
regar 1 millón 300 mil hectáreas, explicó el especialista.



Seguí habló de la existencia de una polarización en
México, al existir lugares donde se apuesta por el tratamiento correcto
de este recurso y otros como el valle del Mezquital, en el estado de
Hidalgo, donde se siguen usando las aguas residuales del Distrito
Federal.



La conciencia social sobre los costos del recurso y
el cobro del servicio es otro obstáculo que enfrenta la propuesta de
este sistema. “Reutilizar aguas residuales regeneradas no tiene sentido
si antes no somos capaces de darle el verdadero valor y un precio
justo”, aseveró el doctor.



Países como Israel, Japón y Estados Unidos son
líderes en este tema. En el caso de la Ciudad de México, se tiene una
reutilización de agua de 3 por ciento, aparentemente muy poco, pero que
corresponde aproximadamente a todo lo que se reutiliza en Japón.



Así, para una buena reutilización, manejo y
protección del agua, Seguí señaló que hay que educar a la población,
pues hoy existe un problema del cobro de cuotas entre el gobierno del
Distrito Federal y el Federal. “Es bueno que esta situación salga a la
luz pública, que la gente entienda que no es lógico que aceptemos pagar
diez o quince pesos por una botella de agua, pero no seamos capaces de
pagarlos por un metro cúbico”.



También hizo un llamado a no politizar el tema: “No
es posible que un recurso tan importante para la sociedad esté ligado a
planes políticos” y llamó a las autoridades para incidir en la
educación de la población, ya que la sociedad debe tomar conciencia de
la importancia de cuidar el recurso.



El doctor Luis Alberto Seguí actualmente trabaja en
proyectos relacionados con el uso de agua regenerada para incorporarla
al ciclo hidrológico, eliminando el uso de grandes infraestructuras al
trasportarla. Si esto se hiciera, por ejemplo, en la Ciudad de México
se podría disminuir el hundimiento, ya que al recargarse los mantos
acuíferos, se equilibraría y evitaría dicho proceso, concluyó.



08/GG/CV



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